Jueves 15 de noviembre de 2018: Marcha Estudiantil al norte de la ciudad de Bogotá
Hoy de nuevo lograron hacer que sintieramos su prepotencia, nos abrieron las puertas de su parque, nos recibían por las ventanas, mientras vigilaban por el rabillo del ojo. Llegamos al parque después de un camino en el que los motociclistas paraban para animar la marcha subiendo su puño, todos los estudiantes al compás de un hombre más como todos los que estábamos ahí, uno de esos que espera la cita en la E.P.S, que anda con los sueños hasta la quincena, como yo, como usted.
Ahí todos sentados con la coca del almuerzo, pasando el jugo litro y medio entre todo el parche, mientras la amiga que no le gustan las cosas químicas lleva su jugo de curúba en leche, la misma que está hablando al otro lado del parque con el que lleva la crema dental en el bolsillo para cuidarse del gas, que a su vez está sentado preguntándole a su amigo en la otra esquina si todavía le queda algo al Grinder.
Ya en su parque, en el momento en que llegamos, se sentía en el aire esa electricidad que dicta que tanta calma no es de gratis, encontrando mi mirada con las de otros más con la misma desazón:
- Algo va a pasar aquí perro, en este parque nos pueden rodear resto y acorralarnos re paila
Los de la Pedagógica sintieron lo mismo, esos disturbios pasando Virrey, en el puente, donde los acorralaron sin salida no se calmaron así como así, el infiltrado frente a la estación de la 100, el ESMAD bajándose en el separador para llegar a la Autopista. Eso no era de gratis, nos abrieron el parque para echarnos, y feo. Ya los de Derechos Humanos decían que teníamos que irnos:
- Vamos a la Pedagógica por la 106 hasta la 7a, y luego bajamos por la 72.
Arrancamos un parche grande para allá, continuando con las arengas "A la via a la vao, a la bimbombao, Duque, Duque, Ra, Ra, Ra Ráscame una güeva que tengo comezón, primero lo primero, salud y educación". No pedíamos nada del otro mundo, solo lo que es. El señor de movilidad dijo que por la 11, entre el Distrito Militar y la Universidad Militar, parecía bonito, simbólico incluso, pedir más educación y menos guerra frente a batallones con pelados prestando el servicio militar, era bellísimo.
- El helicóptero está como bajando mucho ¿No?
- De pronto aterriza en el batallón
- Los tombos y los milicos se odian, además así no aterriza un helicóptero
- Está dando vueltas mientras baja
- ¡Mierda, prendieron la sirena!
Luego de lo bellísimo que era el cuadro caí en cuenta de donde estábamos, "Aquí no dejan ni tomar fotos" -me decía-. Volvieron a colocar la sirena, seguimos andando, volvió a sonar pero nadie entendía bien la razón. La entendimos cuando en la 100 se asomaron sus motos, verdes y negros, verdes y negros, cuando sonó la primera Aturdidora el sonido hueco nos estaba diciendo que ya había estado bueno, que ya el parque Bogotá tenía que cerrar y habíamos tenido ya varias horas para ir por ahí jugando a gritar arengas.
Nos paramos con mis amigos en el separador, mientras todos iban corriendo de aquí para allá (muchos con cara de haber abrazado tombos). Nos figuró correr también mientras estos manes más y más se nos acercaban.
- ¡¡¡Entre los carros, quedémonos entre los carros!!!
Nunca se confía en un tombo pero no se creía que fueran a disparar en plena avenida, donde habían buses llenos de personas más como nosotros, como los motociclistas del puente, como las señoras que salen de trabajar para volver a su casa a revisar las tareas del hijo, de la hija, las mismas que llegan agotadas a calentar el arroz, fritar par maduros y huevos, hacer una agua de panela con limón, comer con dos pelados que ni le deben hablar metidos en el celular.
¡Había gente en esa calle! ¡Estaba su papá, su mamá, su hermano, su hermana, su novio, su novia, su abuela, su abuelo, su tía, su tío, su hija, su hijo! No veía eso desde que Uribe era presidente. Corrimos, pero de la 106 también se bajaron otros, verdes y negros, verdes y negros, nos saludaron también con Aturdidoras.
- ¡¡¡PERRO, NOS ENCERRARON!!!
- ¡¡¡EN BLOQUE!!!
- ¡¡¡EN BLOQUE!!!
- ¿NADIE ENTIENDE QUÉ ES UN PUTO BLOQUE!
- ¡¡¡EN BLOQUE!!!
- ¡¡¡EN BLOQUE!!!
- ¿NADIE ENTIENDE QUÉ ES UN PUTO BLOQUE!
Corrieron con las manos arriba, se fueron por un hueco entre una silla y una pared, ahí no habían ni verdes ni negros. La Mantis seduce antes de descabezar. "Esto no es así, esto se va a calentar feo nea, feo, feo" -me advertía-. Efectivamente, empezaron los gases azules, los blancos, algunos vieron verdes, junto con más Aturdidoras, ráfagas y ráfagas, nos acorralaron frente a la pared y nos dieron a quemarropa, éramos el virus, teníamos que salir del torrente sanguíneo de las instituciones.
Mis amigos iban agarrados uno tras otro a mi maleta hasta que todo empezó a ir en dirección nuestra, nos disolvimos en la estampida, quedamos cuatro o cinco acurrucados frente a una banca a la que le estaba cayendo todo, el gas cumpliendo su fin, las Aturdidoras tan cerca que se sentía estallando dentro del oído, el mareo del gas, del humo, del Papapapapapapapaaapa, del aturdimiento, de la sed, del cansancio; nos cogieron ya agotados.
Cómo pudimos subimos por la 106 corriendo de los disparos, viendo como los militares se trepaban las paredes para huir de ahí, era un campo de guerra "legal" donde nosotros éramos los civiles desarmados que iban cantando. Nos mandaban todo y caía entre los árboles, en la mitad de donde ibamos todos corriendo, un pelado cogió uno y se los volvió a lanzar, como indígenas con sus mitos frente a cañones. Corrimos, corrimos, corrimos y corrimos. Unos se metían entre las cuadras pero por allá podían salir, verdes y negros, verdes y negros, agarrando pelados porque si y porque los falsos positivos todavía existen.
Me encontré a una amiga al borde del desmayo gracias al pánico, era su primera vez en un disturbio, ella venía a cantar contra el gobierno, a bailar por la educación y ver pelados lindos. Apareció Esteban, me pasó un Yogurt para ponerme un tal en los ojos, ya me estaba fumando el cigarro que había guardado para ese preciso momento, le devolví el Yogurt, pero me ayudó con mi amiga mientras buscaba a los demás; le dió juguito de litro y medio.
- ¡¡¡SE CAYÓ!!! ¡¡¡AYUDA, SE CAYÓ!!! ¡¡¡AHÍ VIENEN OTRA VEZ!!! ¡¡¡AYUDEN!!!
Me fui corriendo y ya se había logrado levantar, era una chica que se había desmayado. Avisaron que habían detenidos, iba corriendo a ver qué se podía hacer, podían ser mis amigos que no encuentro.
- Son varios compañeros de Biología. Los cogieron en la esquina.
De ahí solo los salva saber hacer una buena llamada, pero mis amigos aún no aparecían, encontré a dos amigos de Felipe, les di algo de pasto que tenía para macerarlo y oler de una vez. También era su primera vez en un disturbio. Les pasé el cigarro, "Fumen así no fumen que eso ayuda" -les dije mientras seguía buscando a los demás-.
Caminando sin ver a mis amigos, sin saber si los habían jodido, si estaban "cantando" en otro lado, con la taquicardia de siempre pero más nea gracias al gas y todo el cóctel "¡¡¡AHÍ TIENEN PARA QUE SIGAN ABRAZANDO TOMBOS!!!" -le grité a todos los que iban delante. Más adelante en la entrada al complejo militar ese que tienen, me llamaron mis amigos mientras les decía que los esperaba en el teatro de la 7a, giré la vista y ahí en frente, verdes y negros pero versión camuflado, cuidando la entrada de su Resort unos pelados como nosotros pero más jóvenes, camuflados, armados y preparados -no los del vídeo de la senadora esa- otros, en fila, en frente, los del camuflado más clarito, esos mandan más la parada -estudié en un colegio militar un tiempo.
Caminé frente a ellos como Chaplin en "El Dictador", mi mano estirada en señal de lo presenciado, en un saludo repugnante, Sieg Heil Furibe, no por los pelados, no por sentirme intrépido, no, por reírme, por percibir que todo esto era una puesta en escena muy bien pensada, con razón no nos dejaron subir a la 7a, con razón nos desviaron a esa calle con entrada de lado y lado, medianamente angosta, donde podían someternos solo porque el alcalde dijo que las marchas no serían permitidas después de llegar al lugar acordado. Éramos estudiantes volviendo a las universidades, nosotros a la Central y ellos a la Pedagógica.
Nos logramos encontrar todos, Esteban siguió en la marcha, los ánimos ya estaban por el suelo, no tanto por el tropel, más bien por la deshumanización tan brava que con los años empeora más, se llevaron a varios y nuestro desazón venía con los nombres de todos, se llamaban Nicolás David Neira, Samuel Mauricio Alvarado, Andrés Pesca Olaya, Eduardo Garzón Páez, Marcial Ortiz Bolaños, NN (1), NN (2), NN (3), NN (4), Arley Velasco, Alejandro Tirado, Edgar Serrano Claro, Alfonso Pérez Mellizo, Pablo Oviedo, Yaneth Calvache, Gustavo Alberto Suárez Osorio, Emilsen Manyoma, Joel José Rodallega, Jairo Andrés Mosquera, Ángel Yunda, Carlos Yama, y todos los que han sido víctimas de una violencia que nos marchita el recuerdo.



Comentarios
Publicar un comentario